Día Internacional de la Alfabetización
La UNESCO proclamó el 8 de septiembre Día Internacional de la Alfabetización en la 14ª reunión de su
Conferencia General, el 26 de octubre de 1966. Desde 1967, esta jornada se ha celebrado anualmente
en todo el mundo para recordar al público la importancia de la alfabetización como una cuestión de
dignidad y derechos humanos y para promover el programa de alfabetización encaminado a lograr
una sociedad más alfabetizada y sostenible. Las celebraciones del Día Internacional de la
Alfabetización de 2018 incluirán: 1) un acto mundial, comprendida la ceremonia de entrega de los
premios internacionales de alfabetización de la UNESCO; 2) actos regionales y nacionales; y
3) celebraciones en un espacio virtual.
Tema del Día Internacional de la Alfabetización de 2018: "Alfabetización y desarrollo de
competencias"
El tema de la jornada de este año es "Alfabetización y desarrollo de competencias". El énfasis recaerá
en el marco de aprendizaje a lo largo de toda la vida dirigido a jóvenes y adultos y se explorarán los
vínculos eficaces entre la alfabetización y las competencias. A efectos del Día Internacional de la
Alfabetización de 2018, se entiende por "competencias" los conocimientos, aptitudes y competencias
que se necesitan para el empleo, las carreras profesionales y los medios de subsistencia,
particularmente las competencias técnicas y profesionales, así como las competencias transferibles y
digitales1
.
Vinculación de la alfabetización y las competencias: el camino recorrido
Los enfoques integrados que vinculan el aprendizaje de la lectura y escritura y el desarrollo de
competencias tienen una larga trayectoria. Desde finales de los años cincuenta, un concepto
importante para estos enfoques ha sido el de "alfabetización funcional"2
, la cual se considera un
conjunto de competencias que dependen del contexto y pueden lograr que una persona realice
aquellas actividades en las que la alfabetización es necesaria para el funcionamiento eficaz de su grupo
y comunidad. Aparte de los proyectos gestionados por el sector de la educación, otros sectores de
esferas como la agricultura, el trabajo y la salud han gestionado muchos otros programas integrados.
Estos programas han desempeñado un papel importante en la combinación de la alfabetización, las
competencias técnicas y profesionales y las competencias de empleabilidad y capacidad empresarial,
como ponen de manifiesto los servicios de divulgación agrícola y los modelos de "escuelas para
agricultores". Algunas partes de los programas integrados se han dirigido a poblaciones concretas,
como los jóvenes sin escolarizar, las mujeres, los habitantes de las zonas rurales, los trabajadores poco
cualificados y los pueblos indígenas.
Existen múltiples factores que contribuyen a aumentar la eficacia de estos programas. Un análisis de
las experiencias en África, por ejemplo, puso de relieve dos factores favorables: 1) los docentes o
instructores competentes, responsables y con el apoyo necesario; y 2) la consideración del interés y
las condiciones de los participantes en el diseño de los programas (Oxenham et al., 2002)3
.
Las conclusiones de este análisis también mostraron, entre otras cosas, la necesidad de ofrecer
beneficios concretos e inmediatos (por ejemplo, una generación de ingresos) para motivar a los
educandos.
Contexto mundial actual de los enfoques integrados: nuevas perspectivas y demandas
El renovado interés en los enfoques integrados se basa, por una parte, en los persistentes problemas
relacionados con la alfabetización y las competencias y, por la otra, en las nuevas demandas de
competencias y el impulso generado por el contexto actual de la globalización, la digitalización y la
Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
La situación de la alfabetización y las competencias de los jóvenes y adultos, las cuales quedaron
relativamente relegadas entre los seis objetivos de la Educación para Todos (EPT) que se pretendía
alcanzar entre 2000 y 2015, exige una mayor atención política. A escala mundial, se han logrado
progresos constantes en materia de alfabetización, con un aumento de la tasa de alfabetización de
adultos (más de 15 años) desde el 81% en el año 2000 hasta el 86% en 2016. Y, sin embargo, en el
mundo sigue habiendo, por lo menos, 750 millones de adultos, entre ellos 102 millones de jóvenes
(entre 15 y 24 años)4
, que carecen de competencias de alfabetización básicas. Además, seis de cada
diez niños y adolescentes (617 millones) no alcanzan el nivel mínimo de competencia en lectura y
matemáticas5
. Si no se toman medidas, muchos de los aproximadamente 267 millones de niños y
jóvenes sin escolarizar formarán parte de la futura población de adultos analfabetos. Esta falta de
competencias de alfabetización también está afectando a los educandos de la enseñanza y formación
técnica y profesional (EFTP). La UNESCO señala que muchos jóvenes que se incorporan al aprendizaje
de un oficio carecen de las competencias de alfabetización necesarias para completarlo con éxito6
.
Estudios recientes publicados por la OCDE destacan la falta de competencias de alfabetización como
un obstáculo que impide el pleno aprovechamiento de la EFTP y los programas de aprendizaje en el
trabajo7
.



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